Le Chevalier délibéré de Olivier de la Marche en la versión de Hernando de Acuña

By Marcial Rubio Árquez (Università "G. d'Annunzio" Chieti-Pescara, Italy)

Abstract & Keywords

English:

Considered one of the favorite books of Emperor Charles V, the work of the Burgundian Oliver de la Marche Le chevalier délibéré (1488) had a moderate success in Spain, especially from the translation that Hernando de Acuña published in 1553. However, criticism has not devoted much effort to its study and still less to solve the many questions that the translation of vallisoletano continues to pose. My contribute will try to solve some of them: authorship of the translation; relationship between the testimonies preserved and, above all, analyze how and through which translation strategies Acuña faced a job that, given the main recipient of the text -Carlos V- should have required all his skills as a translator.

Spanish:

Considerado uno de los libros preferidos del emperador Carlos V, la obra del borgoñón Oliver de la Marche Le chevalier délibéré (1488) tuvo un moderado éxito en España, sobre todo a partir de la traducción que Hernando de Acuña publicó en 1553. Sin embargo, la crítica no ha dedicado mucho esfuerzo a su estudio y todavía menos a solucionar los muchos interrogantes que la traducción del vallisoletano sigue planteando.  Mi comunicación intentará solucionar algunos de ellos: autoría de la traducción; relación entre los testimonios conservados y, sobre todo, analizar cómo y a través de que estrategias traductivas Acuña afrontó un trabajo que, dado el destinatario principal del texto –Carlos V- debió requerir todas sus habilidades de traductor.

Keywords: traducción Siglo de Oro, Hernando de Acuña, Oliver de la Marche, Le chevalier délibéré, El caballero determinado, Carlos V, Spanish Golden Age

©inTRAlinea & Marcial Rubio Árquez (2019).
"Le Chevalier délibéré de Olivier de la Marche en la versión de Hernando de Acuña"
inTRAlinea Special Issue: Le ragioni del tradurre
Edited by: Rafael Lozano Miralles, Pietro Taravacci, Antonella Cancellier & Pilar Capanaga
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Terminado de escribir, tal y como indica el colofón, en 1483, Le chevalier délibéré de Olivier de La Marche tuvo un enorme e inmediato éxito en Francia, como lo demuestra la veintena de manuscritos conservados, a los que se deben añadir seis ediciones incunables[1]. Con la llegada del siglo siguiente, sin embargo, a juzgar por las ediciones conservadas, no debió de ser muy apreciado por los lectores, quizás ya un tanto ajenos a la filosofía y a la estética medieval que propone. Quizás por ello conoció su última edición en lengua original en 1540 (Sutch, 2005-2006). Sin embargo, es justamente en ese momento cuando sale de los ambientes cultos franceses que justifican su origen y difusión[2] para propagarse, a través de su traducción, por buena parte de Europa, con traducciones al alemán, al inglés[3] y, claro, también al español. En esta lengua se suele leer que tuvo dos traducciones, la de Hernando de Acuña y la de Jerónimo de Urrea, pero quizás sea más justo decir, dado que, como ya ha quedado demostrado este último simplemente se limitó a hacer una paráfrasis de la del vallisoletano (Claveria 1950: 149-174; Heitmann, 1973) que contamos con una única traducción, la de Hernando de Acuña, que conoció su edición princeps en Amberes, impresa por Juan Steelsio en 1553 y que volvería a reimprimirse otras siete veces hasta 1591, fecha de la última edición[4].

Pese a este innegable éxito editorial, por no hablar de sus más que indiscutibles méritos poéticos y su, como veremos, brillante translación del texto francés, la traducción de Acuña no cuenta con numerosos estudios[5] y, para lo que interesa ahora, todavía son menos los que han estudiado los aspectos literarios de la traducción. De este modo, todavía están pendientes de dilucidar, por citar solo las cuestiones más importantes, el papel que Carlos V tuvo en la misma y si, como suele afirmarse, colaboró activamente en la redacción castellana[6], o estudiar lo que podríamos llamar «traducción métrica», esto es, la adaptación de la estrofa y del metro francés del original a las quintillas dobles castellanas.

Quizás Clavería ha sido el único que ha estudiado la traducción, y de su cotejo entre el original francés y la versión castellanas estableció las siguientes características que yo expongo sintéticamente en el siguiente cuadro (1950: 80-81)[7]:

Copla

Estrofa

1

1

2-3

2

4-61

3-60

 

«Falta la traducción de la estrofa 61»

62

62

 

«Falta la traducción de la estrofa 63»

63-65

64-66

 

«Falta la traducción de las estrofas 67-68»

66-123

69-126

124-125

«Originales de Acuña»

126-161

127-162

 

«Falta la traducción de la estrofa 163»

162

164

 

«Falta la traducción de las estrofas 166-205»

163-166

207-210

167

165

168

206

169

«Original de Acuña»

170-220

211-261

221-223

262-263

224

264

 

«Falta la traducción de la estrofa 265»

225-228

266-269

229-315

«Originales de Acuña»

316-317

270-272

 

«Falta la traducción de las estrofas 273-278»

318-352

279-313

353

«Original de Acuña»

354-377

314-337

378

«Original de Acuña»

379

338

Sin quitar un ápice a la importancia y calidad del trabajo de Clavería, creo que es conveniente hacer algunas puntualizaciones al mismo y señalar también algunas incorrecciones provocadas, en mi opinión, por el deliberado intento de hacer cuadrar o encajar a cualquier precio el texto de Acuña en el original francés. Como espero demostrar en la siguientes páginas para esta traducción y como creo haber explicado ya para otras composiciones (Rubio Árquez 2011), la enorme labor traductora de Acuña rara vez es la simple translación de las palabras de una lengua a otro y las más se convierte en una versión del texto original a través de miradas y muy inteligentes modificaciones del mismo.

Siguiendo el orden de la tabla anterior, conviene iniciar diciendo que no es correcto decir que las coplas 2-3 del texto castellano corresponden a la estrofa 2 del texto francés. La copla 3, en efecto, traduce de manera bastante libre el texto francés, como manifiesta el contraste textual:

Estrofa 2

Celle qui m'était très chère

énonça une vérité

en me disant: «Celui qui s'oublie

fuit l'honneur et ainsi l'affaiblit;

celui-là, je le considère comme dépouillé

de ses biens ou privé de sa santé

ou de l'espoir en la grâce divine

- que tour le monde ne mérite pas. [8]

Copla 3

Assí por bien de mi vida

tomó intento verdadero

y me dixo: «El que se olvida,

huye de honra lo primero

y verla ha disminuida;

y si dura en tal olvido

júzgole por despedido

de haver salud y consuelo,

y aun de esperar el del cielo

que es de pocos merecido». [9]

pero la copla 2 es absolutamente original de Acuña:

Y despierta mi Memoria

del olvido en que dormía:

del bien y mal, pena y gloria

que por mí passado havía

recogió en ella la historia.

Y como quien desseava

mi bien y lo procurava,

determinó de hablarme

cuerdamente y avisarme

de lo que más me importava.

Esta inclusión viene provocada, a mi parecer, porque al traductor le parece más pertinente que la estrofa 2, que en el texto francés declama «Pensée», lo haga por el contrario «Memoria», por cuanto en ella se habla de la pena en la que incurrirán aquellos que se olviden de la finalidad –y el fin- de sus vidas. Este cambio ya aparecía apuntado, por lo demás, en los últimos versos de la primera estrofa, cuando Acuña hacía aparecer a «Memoria» como personaje allí donde el texto francés hablaba simplemente de «souvernir.» [10]

Esto hace que la siguiente afirmación de Clavería no sea tampoco correcta. En efecto, se nos dice que las coplas 4-61 traducen las estrofas 3-60, pero es evidente por lo apenas apuntado, es decir, porque la copla 2 no tiene ninguna correspondencia con el texto francés, que sería más correcto decir que las coplas 3-61 traducen las estrofas 2-60.

La estrofa 61, siguiendo con el análisis y como acertadamente señala Clavería, no se traduce. Se trata de una estrofa que trata el mito artúrico del rey Marc de Cornualles y el de Tristán. En el original francés se inserta dentro de una extensa enumeración de personajes y hechos histórico-mitológicos, precedida por la del trágico fin de Aníbal (est. 60) y antes de la de la traición de la mujer de Agamenón (est. 62). Posiblemente a Acuña le debió parecer que, además de no ser quizás muy conocidas por el público castellano, las narraciones de tipo caballeresco de inspiración artúrica no debían mezclarse con las de tema histórico-legendario, por lo que la suprimió sin ningún reparo. Por la misma razón debió suprimir la estrofa 63 que trata de los avatares entre Mordred, el rey Arturo y sir Gawain. Se trataba, en suma, de no distraer al lector con historias que, de un modo u otro, se alejaban del espíritu fuertemente doctrinal que estaba dando al texto, aunque tampoco debiera excluirse que el motivo fuera la necesidad de aligerar el texto francés para dar cabida al largo añadido que, como veremos inmediatamente, introduce en su versión.

Las coplas 124-125, como acertadamente señala Clavería, son de la mano de Acuña y su inclusión podría ser debida a la práctica de una amplificatio que trata de dar detalles más concretos e impactantes a la «Decrepitud», último período de la vida. Por lo demás nuestro traductor parece aceptar el reto que el original francés proclama al final de la estrofa 126: «Vieillesse retourne en enfance / à cause de la douleur de ce tourment / qu’on ne peut ni raconter ni décrire» y que, con sagaz oficio traductor, Acuña no tradujo en su traducción - copla 123 - para poder así insertar las dos que tratamos que justamente tratan de «raconter» y «décrire» estos tormentos:

Copla 124

Allí Flaqueza es tan fuerte

que a la fuerça quita el ser,

veese poco y de tal suerte

que cuanto se alcança a ver

son imágines de muerte.

La cual, como quien gustasse

de caça en que se hallasse,

mata y huelga de amagar,

y assí da con no llegar

mas muerte que si llegasse.

Copla 125

Ningún benefiçio hay tal

que allí saludable sea

y cualquier pequeño mal

tiene poder do se emplea

de venir a ser mortal.

Cualquier dolor es dolencia

y ofende sin resistençia

como por tierra rendida,

donde no tiene la vida

mas que el nombre y aparençia.

Clavería también se equivoca cuando afirma que «Falta la traducción de la estrofa 163». En realidad dicha estrofa sí ha sido traducida por Acuña, pero cambiándola de lugar y situándola como copla 169. El cotejo textual certifica cuanto decimos:

Estrofa 163

Accident frappe, Débile assomme;

Atropos leur abandonne la place.

Ils n'épargnent ni femme ni homme,

achèvent tout le monde -c'est ce qui]

apparait au bout du compte.

Le mort brise et dénoue toujours

ce que Nature amasse et lace,

et elle lui déchire ses vêtements,

lui occasionnant affliction et chagrin.

Copla 169

El crudo Accidente hiere

y Debilidad atierra,

Átropos, que assí lo quiere,

les da el campo aquí en su tierra,

do todo hombre humano muere;

porque es el braço tan fuerte

de la inexorable muerte,

que rompe siempre y deshaze

cuanto la natura haze

y a todos toca esta suerte.

Este cambio hace incurrir al citado estudioso en otro error cuando afirma que dicha copla es «original de Acuña», evidentemente por no haber identificado el texto castellano con su original francés. El motivo de este cambio no debe achacarse a un error del traductor, sino más bien al carácter evidentemente conclusivo de esta estrofa, lo que permitía a Acuña, toda vez que, como veremos inmediatamente, se había visto obligado a suprimir numerosas estrofas del texto francés, a cerrar con ella de modo coherente esta parte del poema.

«Coplas 221-223 corresponden a estrofas 262-263». En realidad no es así. La copla 221 es, en efecto, traducción de la estrofa 262, pero la siguiente copla, la 222 es un añadido original de Acuña, sin duda alguna para ponderar de manera más trágica y dolorosa la muerte de la Archiduquesa María de Borgoña, protagonista de estas estrofas y, recordémoslo, abuela del promotor de la traducción, Carlos V. La 223, esta sí, es traducción de la 263.

Tampoco es correcto decir que Acuña no traduce la estrofa 265. En realidad, por los motivos que se aducirán inmediatamente, el traductor se limita de nuevo simplemente a cambiarla de lugar, convirtiendo esta estrofa en su copla 378, penúltima de la traducción y que el citado estudioso considera también que no se traduce. El cotejo textual resuelve cualquier duda:

Estrofa 265

Ô, vous qui lisez ce livre,

goûtez à cette aventure!

Regardez-vous dans ce beau miroir:

vous passerez par cette mort.

Beauté deviendra pourriture.

La mort, guerrière par nature,

est chargée de conduire à sa fin

son ennemi comme son allié.

 

 

Copla 378

Y los que le leeréis

notad bien sus aventuras

que este passo passaréis

cual le pintan las figuras

que en este espejo veréis.

Que en pudrición se convierte

toda belleza y la muerte

guerrera de la natura

iguala, como procura,

la más alta y baxa suerte.

El traductor considera, acertadamente según mi opinión, que esta estrofa, con su dramática apelación al lector, su invocación al poder igualador de la muerte y el recordatorio de que esta llega más pronto o más tarde es una conclusión perfecta para el relato, ya que resume todo el contenido doctrinal del poema en pocos versos. Pero quizás la razón más poderosa que llevó al vallisoletano a trasladar esta estrofa fue que, en cierto sentido, rompe la enumeración que el poema hace de los tres grandes señores a los que sirvió de La Marche: Felipe III el Bueno (1419-1467) (est. 222-237), Carlo I el Temerario (1467-1477) (est. 238-251) y María de Borgoña, muerta en 1482 (est. 252-264). De esta manera la copla 225 (traducción de la estrofa 266, la siguiente a la permutada) adquiere un carácter absolutamente conclusivo, de resumen de las tres muertes que acaban de contarse, lo que no sucede en el original francés justamente por la inclusión de dicha estrofa:

Copla 225

Mas lo que yo sentiría

consideren los lectores

y en qué passión me vería

viendo muertos tres señores

a quien yo tanto debía.

Que eran los que me criaron

en su casa y me trataron

de suerte que ningún llanto

mostrara sentir yo tanto

cuanto a sentir me obligaron[11].

Tampoco resulta debidamente estudiada la extensa adición (coplas 229-315) que Acuña inserta en el poema pocos versos después de la que acabamos de analizar y con la que está en íntima relación. En efecto, tras haber relatado, como hemos visto, la muerte de los últimos duques de la casa de Borgoña, Acuña inserta la narración del combate que «cuatro aventureros» harán con «Accidente» y «Debilidad» y cuyo motivo es «Que los tres que han fenesçido / de que tanto te has dolido / y los cuatro que vendrán / tal progenie dexarán / que restaure lo perdido». Y en efecto, por el tablado de Átropos vemos desfilar, en este orden, Isabel I de Castilla (coplas 238-252), Felipe el Hermoso (253-266), Fernando el Católico (267-283) y Maximiliano de Austria (284-303), es decir, la abuela materna, el padre, el abuelo materno y el abuelo paterno, respectivamente, de la figura a la que se dirige toda la traducción, pero especialmente esta adición original de Acuña. El orden, un tanto confuso, responde al intento de imitar el de la traducción francesa, en la que la ubicación y el orden de cada personaje responde, como puede fácilmente comprobarse, a la fecha de su muerte. De este modo, la reina Isabel murió en 1504; Felipe el Hermoso en 1506; Fernando el Católico en 1516 y, finalmente, Maximiliano en 1519

«Falta la traducción de las estrofas 273-278», pero en realidad las que no se traducen son las estrofas 273-279. El error consiste en que Clavería ha pensado que la estrofa 279 se vierte en la copla 318, cuando esta, en realidad, es traducción de la estrofa 272, con algunas adiciones del traductor. La comparación entre ambas estrofas creo que no deja lugar a dudas:

Estrofa 272

Mémoire, qui vit que je flânais,

me fit de beaux discours et me raconta des histoires;

ella était très éloquente.

Elle me fit oublier le chemin

et me dit au beau milieu de ses histoires:

«Je connais des rois, des ducs, des barons et des comtes

ensevelis il y a peu,

après que nous sommes partis»

Copla 318

Ella que me vio ir entrando

ya en mis tristes pensamientos

ir no me dexó pensando

que con muy sabrosos cuentos

me entretuvo caminando.

Y con dichos entendidos

muy dignos de ser sabidos

nuestro camino passamos

y assí a su casa llegamos

do fuimos bien recogidos.

Resulta factible pensar que esta intervención de Acuña, que más que traducir parafrasea la estrofa original francesa, se debe a que las siguientes estrofas del texto cuentan, como anticipan los últimos versos de la que hemos reproducido, las hazañas, aventuras y hechos de personajes importantes de la historia francesa, pero que le debieron parecer absolutamente desconocidos para el lector español, por lo que decide eliminarlas y convertir estas historias y su alusión en un sintético «dichos entendidos».

Este cambio provoca que la siguiente anotación de Clavería también deba ser corregida, y de este modo, allí donde se dice «Coplas 318-352 corresponden a estrofas 279-313» sea más correcto decir, por lo anteriormente indicado, que las coplas 319-352 corresponden a las estrofas 280-313.

Otra modificación importante que Clavería no señala se produce en el cambio de lugar de cuatro coplas. Para la explicación creo que será útil el siguiente cuadro:

Estrofa francesa

Copla española

163

169[12]

164

162

165

167

166-205[13]

 

206

168

207

163

208

164

209

165

210

166

211

170

Como puede observase, las coplas 163-166 no ocupan el lugar que, de seguir al texto francés, deberían tener. Sin embargo, narrativamente, el orden impuesto por Acuña es, en mi opinión, más coherente que el del texto original. En efecto, la estrofa 206 (copla 168) habla del infinito número de muertos que el caballero encuentra cuando llega al «Cementerio de Memoria», tantos que ni siquiera con una vida tan larga como la de Matusalén, dice el texto, tendría tiempo para enumerarlos. En justa consecución con lo dicho, la estrofa termina del siguiente modo:

Les lecteurs m'en seront gré:

chacun peut bien s'en faire une idée,

il n'est pas nécessaire de les ennuyer.

Pese a esto, las siguientes estrofas, que son las que ahora nos interesan (207-210, copla 163-166) exponen, con la retórica habitual de las «danzas de la muerte», que allí el caballero vio emperadoras y reinas, cardenales y mendigos, abades y simples monjes, etc., todos ellos sin ninguna jerarquía e igualados por el poder terrible de la muerte. Evidentemente a Acuña le debió parecer un contrasentido el tono taxativo, de cierre, de la estrofa citada con el hecho de que después se prosigue con la enunciación de las víctimas. Quizás por ello decidió cambiar la ubicación de estas cuatro estrofas y colocarlas justamente como continuación de la enumeración que el texto francés hace de los muertos que reposan en el citado cementerio antes de la estrofa 206, donde tienen un lugar infinitamente más lógico y narrativamente coherente que en el texto francés.

Pero, evidentemente, la traducción de Acuña tiene bastantes más cuestiones importantes que dilucidar, importantes porque algunas de ellas creo que ayudarían a aclarar el papel que Carlos V jugó en la misma y si, como viene repitiéndose, el papel de Acuña fue exclusivamente el de poetizar lo que el Emperador había ya traducido en prosa. Tomemos el ejemplo de la estrofa 19. El caballero acaba de salir de su casa buscando el combate final con «Debilidad» o «Accidente». Encuentra descanso en un «verde prado», un auténtico locus amoenus que viene llamado «Placer mundano». El reposo se ve drásticamente roto cuando es asaltado por otro caballero, Desconcierto. La estrofa en cuestión cuenta parte de la batalla entre ambos:

Estrofa 19

Alors nos lances furent brisées,

mais nous restâmes dans nos arçons.

Nous mîmes la main à nos épées,

toutes deux trempées de Folies,

portant de terribles coups.

Les combattants frappaient,

comme s'ils haïssaient leurs vies,

des coups dignes d'être racontés à table et aux bains.

Copla 20

Las lanças fueron quebradas

y los dos firmes quedamos

puesta mano a las espadas

con ellas non golpeamos

que en Locura eran templadas.

Huvo allí golpes estraños,

de banquetes y de baños,

con que en horas mal perdidas

se gasta el bien de las vidas

y se atesoran los daños.

Creo que resulta evidente que los últimos tres versos de la estrofa francesa no han sido entendidos por el traductor. Allí donde el texto francés, en perfecta consonancia con el tono del resto de la estrofa, dice que, en traducción castellana,  «Los combatientes golpeaban / como si ellos odiasen sus vidas / con golpes dignos de ser contados a la mesa y en los baños», Acuña, quizá dejándose llevar por otras partes del texto francés con una fuerte significación alegórica, donde objetos, situaciones y conceptos se personalizan y adquieren determinados valores morales, o bien intentando dar una interpretación más doctrinal y menos cercana al tono épico del original, interpreta erróneamente el original, dando por lo demás a su texto una cuanto menos escasa coherencia lógica.

Un caso parecido al anterior lo encontramos en la estrofa 23, conclusión del combate con el caballero «Desconcierto», del que el protagonista logra salir vivo gracias a la ayuda de «Reliquia de Juventud». Sin embargo, el virtual vencedor ofrece al vencido un curioso regalo:

Estrofa 23

«Mais pour qu'il se souvienne de son tourment

e lui donne, de ma livrée,

n petit bonnet de migraine

ui aura pour propriété

'être renouvelée

 chaque lune de l'année.»

Querelle me laissa ce cadeau.

l piqua son cheval et s'en alla.

Copla 24

«Y doyle de buena gana

en memoria de su pena

una gorra de mi grana

de tal virtud hecha y llena

que será fuente que mana

de un humor nunca agotado

que en él será renovado

cada luna ciertamente».

Y en dándome este presente

partió como arrebatado.

De nuevo parece difícil pensar que alguien con un conocimiento profundo del francés, como es el caso de Carlos V, pudiera cometer toda la serie de errores que la traducción presenta a partir del tercer verso, provocados, fundamentalmente, por la incomprensión del término 'migraine'. Sirva como excusa que su traducción al castellano, 'migraña', no aparece en el Diccionario de Autoridades ni en el Tesoro de Covarrubias, lo que demuestra que no era conocido ni usado en castellano por aquel entonces, pero el común étimo de ambos términos, del francés y del español, esto es, el latín 'hemicranĭa' habría podido ayudar a no cometer dicho error. Obsérvese, además, que el texto castellano, incluso dejando de lado el original francés que traduce, se presenta confuso, falto de coherencia semántica y narrativa y no llega a entenderse bien en qué consiste exactamente el regalo[14].

Otro ejemplo de lo que venimos diciendo lo encontramos casi al final del texto:

Estrofa 316

Tu feras appel à Foi et à moi-même

pour t'aider en t'assistant par nos conseils.

Nous deux, nous maintiendrons

ton cœur noble, ferme et courageux.

Plus que tout autre nous pouvons t'aider.

Il te faut un endroit

qui soit décoré par Satisfaire

pour te reposer et reprendre des forces.

Copla 356

A la fe, que es mayor parte,

requirirás con firmeza

y a mí para aconsejarte

que los dos en fortaleza

bastamos a sustentarte.

Y un assiento has de llevar

donde puedas descansar

cuyo adreço deve ser

de Entero satisfazer

para mejor reposar.

Más allá de pequeñas incorrecciones y despistes y dejando de lado que el texto castellano no llega en esta ocasión a la calidad expresiva del original francés, llama la atención la traducción de 'endroit' en el sexto verso de la estrofa. El Dictionnaire du Moyen Français (1330-1500) define el término como «Idée de localisation dans l'espace ou dans le temps»[15], siendo fácilmente traducible en español como espacio, lugar, sitio, etc. Parece raro, por ello, que Acuña haya elegido «assiento» (v. 6) que no es, ni lejanamente, una posibilidad léxica adapta. Recuérdese que nos encontramos en un contexto en el que el caballero está recibiendo instrucciones sobre cómo comportarse en los últimos instantes de su vida, descritos estos, de acuerdo con la temática del libro, como un combate singular o torneo entre el finado y la Muerte. Evidentemente el caballero que combate no descansaba en un «assiento», sino que, de acuerdo con su clase, lo hacía en un lugar más amplio como, por ejemplo, el habitual pabellón para estas ocasiones. Evidentemente el despiste no tiene por qué ser achacado a ignorancia lingüística, sobre todo cuando pocos versos antes Acuña ha traducido correctamente el término[16], pero sí denota, en cualquier caso, un no muy amplio dominio de la lengua original francesa.

Lo mismo ocurre en una de las estrofas conclusivas de la traducción. Allí donde el texto original, en clave alegórica y con ingeniosos retoricismos, construye una estrofa que en muchos sentidos resume en los tres primeros versos todo el contenido del libro, además de, al final de la misma, fijar solemnemente el título de la obra, la traducción castellana se desarrolla a través de una estrofa de sintaxis titubeante o, cuanto menos, poco fluida, a la que hay que añadir una no muy fidedigna traducción para, en conclusión, romper el sintagma del título que, además, no logra situarse, como sí ocurre en el original, en el último verso de la estrofa:

Estrofa 377

Cette quête a commencé

dans la marche de Ma Pensée

et au pays de Prends conscience;

Dieu fasse qu'elle s'achève

pour le bien de tous et de moi-même.

Je nomme proprement ce livret

pour qu'il soit paré d'un titre:

Le Chevalier délibéré.

 

Copla 377

En cuidoso pensamiento

fue esta aventura fundada:

Dios nos dé, según mi intento,

con ella que es ya acabada

provecho y contentamiento.

Quise que fuesse adornado

de título este tratado,

y porque, según espero,

fuesse accepto, el Cavallero

le llamé, determinado.

A un despiste, sin embargo, se le debe atribuir el siguiente cambio en una de las estrofas que describen la muerte de María de Borgoña:

Estrofa 260

Quand Accident vit son adversaire

si belle et si noble,

il eut peur -je n'en doute pas-

craignant que son projet n'échoue

et qu'il ne s'en sorte pas avec honneur.

Il voyait puissance et courage

réunis en seulement vingt-quatre ans;

cela l'abasourdit.

Copla 219

Viendo tan alto valor

junto con tal hermosura

Accidente huvo temor

y para aquella aventura

quisiera fuerça mayor.

Con razón la desseava

contra aquella que mostrava

poder de bienes tamaños

y en solos veinte y tres años

lo que en mil no se hallava.

La Duquesa de Borgoña nació el 13 de febrero de 1457 y murió el 27 de marzo de 1482 teniendo, por tanto, veinticinco años casi recién cumplidos. Quizás por ello -o también aquí por un despiste del autor- el texto francés dice que tenía «seulement vingt-quatre ans». No se entiende, sin embargo, de dónde pudo sacar Acuña la cifra que aparece en su traducción, «veinte y tres años», salvo, como ya se ha dicho, atribuirla a una falta de atención o al cansancio[17].

En otros casos los cambios de Acuña se deben a motivos doctrinales. Por ejemplo, son numerosas, como hemos visto, las ocasiones en las que el traductor elimina las muchas alusiones que el texto francés hace a las narraciones caballerescas, casi todas relacionadas directa o indirectamente con el ciclo artúrico. Tenemos un buen ejemplo en el pasaje en el que nuestro protagonista llega a una ermita y allí conoce a un misterioso ermitaño que se presenta de la siguiente manera:

Estrofa 33

«Pendant très longtemps, je parcourus

le monde comme chevalier errant.

On m'appelle Entendement.

Mon nom est bien connu

des meilleurs chevaliers de la Table Ronde;

mais constatant que la vie, dont on ne sait rien]

avec certitude,

n'est qu'une onde de mer,

j'ai fait de cet endroit ma retraite».

Copla 34

Mi nombre es muy conoçido

y es muy largo, si lo cuento,

cómo en el mundo he vivido:

soy llamado Entendimiento

de pocos bien entendido.

 

Pero viendo, en conclusión,

que para la perdición

es ya tan ancha la puerta,

previniendo a vida inçierta,

hize aquí mi habitación.

Obsérvese cómo se elimina cualquier alusión caballeresca, no solo, como ya se ha dicho, las del mundo artúrico, sino incluso la presentación de Entendimiento como «chevalier errant». Estos cambios, claramente, no pueden ser debidos a la mano de Carlos V, que había leído y gustado del texto en su lengua original y al que, seguramente, estas alusiones caballerescas le parecían maravillosas aperturas al mundo mítico y cortesano, tan del gusto de la corte borgoñona. Se trata más bien, por su reiteración a lo largo de todo el poema, de la plasmación de un programa previo a la traducción que intenta dar al texto dos claros y predominantes objetivos: el doctrinal, esto es, la de la traducción como un texto que ayuda a vivir bien y a morir mejor, y el laudatorio, como alabanza del Emperador y de sus antecesores y, con ello, del Imperio español. Cualquier elemento narrativo que se aleje de estos dos ejes vertebradores de la labor de Acuña viene, como digo, sistemática eliminado.

Quizás también cabría achacar las modificaciones de la estrofa 129 a motivos doctrinales o morales. El autor describe su paso por el «Desierto de la Vejez» y dice que allí encontró:

Estrofa 129

Je vis là une foule de personnes

faire toutes sortes de mascarades:

l'un voulait cacher son âge

en se lavant avec des mixtions

et en rasant sa barbe blanche,

les autres cherchaient à faire illusion

en se teignant les chevaux et en mettant une perruque

pour prendre les femmes au piège.

Copla 128

Allí vi gentes que andavan

haciendo embustes estraños:

algunos que se lavavan

por disimular sus años

con aguas que ellos mezclavan;

otros vi que se tiñían

los pelos que florecían,

otros los quitavan luego,

pensando con este juego

caçar lo que pretendían.

Como puede observarse sin dificultad, Acuña traduce bastante bien todo el texto, pero al llegar al último verso en el que la estrofa francesa dice claramente cuál es el objetivo de toda esta estrategia de disimulación, «pour prendre les femmes au piège», el traductor castellano prefiere encubrir eufemísticamente dicha finalidad, por más que resulte evidente la misma. Se pasa así de un ataque frontal a la lujuria en la vejez a una mucho más templada crítica de la misma, lo que parece responder al deseo de no alejarse del tono doctrinal entrando en los terrenos de la sátira de costumbres sociales.

Bibliografía

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Cabello Porras, Gregorio; Pérez-Abadín Barro Soledad (eds) (2011) “Huir procuro el encarecimiento”. La poesía de Hernando de Acuña, Santiago de Compostela: Universidad de Santiago de Compostela.

Clavería, Carlos (1950) Le chevalier délibéré” de Olivier de la Marche y sus versiones españolas del siglo XVI, Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”.

de La Marche, Olivier (1999) Le chevalier délibéré. The Resolute Knight, Edited by Carleton W. Carroll; Translated by Lois Hawley Wilson and Carleton W. Carroll, Tempe, Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies (Medieval and Renaissance Texts and Studies) (199).

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Fernández Labrada, Manuel (1988) La poesía de Hernando de Acuña, Tesis doctoral inédita, Granada: Universidad de Granada.

Heitmann, Klaus (1973) “Die spanischen Übersetzer von Olivier de la Marches Chevalier déliberé: Hernando de Acuña und Jerónimo de Urrea”, en Studia iberica. Festschrift für Hans Flasche, Berna: Francke: 229-246.

Infantes, Víctor (2000) “El éxito editorial de El Caballero determinado”, en Baranda, Infantes (eds.): 28-41.

Menéndez Pelayo, Marcelino (1952-1953) Biblioteca de traductores españoles, Santander: Aldús.

Morelli, Gabriele (1977) Hernando de Acuña. Un petrarchista dell’epoca imperiale, Parma: Università degli Studi di Parma (Studium Parmense Editrice).

Rubio Árquez, Marcial (2011) Hernando de Acuña, traductor, en Cabello Porras, Pérez-Abadín Barro: 327-367.

Santoyo, Julio César, (1992) “Lewkenor / Lucanor (1555?-1627?): fragmentos bio-bibliográficos de un traductor olvidado”, en Proceedings of the II Conference of the Spanish Society fo English Renaissance Studies, Oviedo: Servicio de Publicaciones: 261-287.

Sutch, Susie Speakman (2005-2006) “La réception du Chevalier délibéré d’Olivier de La Marche aux XVe et XVIe siècles”, en Le Moyen Français, 57-58: 335-350.

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Notas

[1] París, [Guy Marchand o Antoine Caillaut], por Antoine Vérard, 1488 [facsímil: Washington, Biblioteca del Congreso, 1946]; [Gouda], 1489; París, Jean Lambert, 1493; Schiedam, c. 1498-1505 [facsímil: Londres, Bibliographical Society, 1898]; París, Jean Tréperel, 1500 y Lyon, Martin Harvard, [c. 1500].

[2] El contexto cultural en el que debe insertarse la obra para su correcta interpretación ha sido magníficamente delineado y estudiado por C. Clavería (1950: 13-19)

[3] La traducción inglesa se hizo a partir de la traducción de Acuña; vid. Santoyo 1992) y Sutch, Prescott 1988.

[4] El panorama editorial ha sido brillantemente delimitado por Víctor Infantes (2000).

[5] Clavería (1950), Morelli (1977: 134-143), Fernández Labrada (1988: 101-107) y Baranda e Infantes (2000) son las únicas brillantes excepciones.

[6] Esta hipótesis fue sustentada por Menéndez Pelayo (1952-53: I, 31): «Habiendo hecho el emperador por solaz y recreo la traducción castellana en prosa del libro de Olivier de la Marche El Caballero determinado, tuvo empeño en que la pusiese en verso y la publicase con su nombre nuestro Acuña, según resulta de las curiosas Memorias del flamenco Van-Male (Malaeus) publicadas, años ha, por los bibliófilos belgas. Y debemos prestar crédito a la muy peregrina noticia dada por este famélico literato, puesto que él fue parte muy interesada en tal negocio, destinando el Emperador para socorro suyo los productos de la edición, que fue muy numerosa y se agotó en breve tiempo».

[7] Sigo la terminología de Clavería, quien lógicamente designaba con «copla» el texto español y con «estrofa» el original francés.

[8] Todas las citas al texto francés hacen referencia a de La Marche (2010).

[9] Las citas al texto castellano lo hacen a través de la edición facsímil de Baranda e Infantes (2000). Modernizo la puntuación y el uso de acentos.

[10] I, 5-7: «j’étais tout à fait seul, à part Pensée, / qui m’accompagna toute la journée / et me fit me souvenir», que Acuña traduce: «Yendo solo mi jornada / a mi Memoria olvidada / despertó mi Pensamiento», lo que le obliga en la copla II a aclarar, no sin cierta confusión, que «Y despierta mi Memoria / del olvido en que dormía».

[11] En efecto, Olivier de la Marche, nacido en 1425, comenzó sirviendo a Felipe el Bueno como chambelán, cargo que ocuparía también con el hijo de este, Carlos el Temerario. Dado que murió en 1502 también debió de encontrarse entre los cortesanos que servían a María.

[12] Para este cambio véase lo explicado anteriormente.

[13] No traducidas por Acuña, como ya se ha dicho.

[14] Conviene aclarar que todos los testimonios, tanto el manuscrito como las ediciones impresas, reproducen literalmente el mismo error, sin que pueda achacarse el mismo, por tanto, a cuestiones de transmisión textual.

[15] http://www.atilf.fr/dmf [fecha consulta: 06.05.2013]

[16] Est. 314, vv. 1-3: «Il te faut avoir un pavillon / où un écu doit être posé / dans un endroit visible par Dévotion», traducidos en la copla 354 de la siguiente manera: «Tendrás puesto un pabellón / donde en lugar aparente / se ponga por devoción»

[17] Tampoco aquí se puede pensar en un error del manuscrito o impreso francés que Acuña seguía para hacer su traducción, pues en todos aparece la misma edad; vid. Olivier de La Marche (1999: 235).

 

About the author(s)

Bachelor in the Complutense University of Madrid, where he has also obtained the Doctorate in Spanish Literature of the Golden Age, he has worked in different universities in Italy (Naples, Pescara, where is full professor). His main lines of research are Renaissance poetry, the picaresque novel and translation in the sixteenth and seventeenth centuries.

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©inTRAlinea & Marcial Rubio Árquez (2019).
"Le Chevalier délibéré de Olivier de la Marche en la versión de Hernando de Acuña"
inTRAlinea Special Issue: Le ragioni del tradurre
Edited by: Rafael Lozano Miralles, Pietro Taravacci, Antonella Cancellier & Pilar Capanaga
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